Pues sí. No es precisamente que ya puedas pedir un avalúo a Amazon o Mercado Libre (por ahora) pero el comercio electrónico o e-commerce ya influye en nuestra actividad en el sentido del desarrollo creciente de centros de distribución (mejor conocidos como CEDIs) y cómo estos modifican las dinámicas, y por ende valores, de su entorno.
Los CEDIs son aquellos edificios o zonas que funcionan como almacenes de diversos productos para su posterior distribución a tiendas o establecimientos ubicados en zonas urbanas y tienen como objetivos principales optimizar los procesos logísticos y reducir tanto costos como tiempos de entrega. En algunos casos, como es el de la zona del Valle de México, estos centros de distribución tendían a ubicarse en las periferias, por ser las áreas que aún presentan grandes terrenos de uso industrial.
Pero con el auge del comercio electrónico, se desarrollaron estrategias de entrega que incluyen CEDIs más pequeños en zonas cada vez más centrales para las llamadas logística de última milla (que es la que se encarga de que un paquete llegue hasta tu puerta).
Este nuevo modelo ha creado una necesidad de reconvertir propiedades urbanas en bodegas o almacenes, lo que ha generado variaciones de valor (y es por eso que ahora vemos picos monetarios en las ofertas que antes no teníamos), mismas que no sólo se dan en los inmuebles industriales, sino en las viviendas que los rodean.
Ahora, si bien estos sitios representan una ventaja en la cadena de distribución, también son una gran desventaja para los habitantes de las zonas aledañas, ya que alteran de manera significativa el entorno en el que se encuentran, afectando al ambiente y al uso del espacio público.
Para variar, la discusión está sobre la mesa, pues los centros de distribución pueden ser una fuente de empleos importante para la población, ya que se requieren profesionistas y obreros que ayuden a coordinar la organización y la distribución de productos, y de desarrollo económico, pues se genera la necesidad de vivienda y obra pública, incrementando la construcción y desarrollo de vías de comunicación, servicios de salud, educativos o recreativos y, evidentemente, de vivienda.
No obstante, los centros de logística o de distribución, fraccionamientos privados o centros comerciales no siempre toman en cuenta factores ambientales como la explotación del suelo o la destrucción de la fauna local, ni otros fenómenos sociales o urbanos como la creciente necesidad de que las vialidades sean las adecuadas tanto en espacio como en calidad de materiales para evitar el desgaste…
Todos los pros y contras que podamos encontrar de estos CEDIs, deben ser parte de nuestros análisis de valores, por lo que necesitamos tener los ojos bien abiertos para entender las dinámicas específicas y puntuales que se dan en el inmueble que vamos a valuar, y que no sólo es un número en pesos, sino el reflejo de las situaciones sociales, económicas y hasta políticas de las cosas que están en juego a su alrededor en un momento determinado y siguen impactando con el tiempo, pues el comercio electrónico tuvo un gran desarrollo en 2020, generado por las condiciones de salud de la pandemia del COVID-19, y desde entonces ha tenido incrementos constantes lo que ha ubicado a México dentro del top 5 mundial de los países con mayor crecimiento en el rubro. [1]
El comercio electrónico llegó para quedarse (o al menos eso parece) y sus efectos urbanos y en los valores inmobiliarios, si bien ya son evidentes, seguirán evolucionando y transformándose, así que es momento de poner atención a estos cambiantes modos de consumo.
Referencias:
[1] https://www.tyt.com.mx/nota/logistica-para-el-ecommerce-impulsa-al-sector-inmobiliario-industrial